La fundación de Albert Sorroca – Abogados en 1991 fue el resultado del análisis realizado a partir de la experiencia previa de varios años de ejercicio profesional como abogados en contacto directo con la problemática y las exigencias de las empresas. Comprometido con los principios de servicio al cliente, confidencialidad y respeto por los principios éticos y deontológicos que deben caracterizar a la abogacía.
Un proyecto que se basó desde su inicio en dos ideas motrices:
- La mayor y mejor calidad de respuesta profesional de los despachos especializados en derecho empresarial que conjugaban el trabajo en equipo de abogados y economistas.
- La búsqueda de la máxima eficacia a partir de una estructura original y distinta, simplificada al extremo basada en un servicio integral y rápido, acorde con el dinamismo que necesitan las empresas.
Identificar y anticiparse a los problemas legales, planificar y aconsejar las posibles actuaciones que correspondan para eliminar riesgos.
Frente a los problemas legales surgidos, actuar en coordinación con la dirección de la empresa, analizando las alternativas y proponiendo la mejor solución.
Esta es la filosofía que nuestro despacho mantiene vigente desde sus inicios.